Algunas reflexiones sobre el 24 de marzo.

El 24 de marzo de 1976 hubo un golpe de Estado en Argentina que terminó con el gobierno peronista de Estela Martínez de Perón. ¿Cuáles fueron los objetivos de la cúpula militar que llevó adelante el golpe? ¿Qué hay de verdad y de mentira en los relatos construidos  por la izquierda y la derecha tras finalizar la dictadura?

De un lado se nos dice que un grupo de militares decidió tomar el poder con el fin de exterminar  a un grupo de jóvenes idealistas, estudiantes ingenuos, que querían un mundo más justo; del otro, que el avance de la guerrilla no le dejó más remedio a las fuerzas armadas que tomar el poder para poner el país en orden. Desde este humilde espacio queremos dejar en claro que ambas posturas son falsas.
 
Para poder comprender los hechos, tenemos que dejar en claro quiénes fueron los protagonistas de estos sucesos y cuáles fueron sus objetivos.


La guerrilla (Montoneros, ERP, etc.)

En principio, no es cierto que los elementos subversivos estaban compuestos por estudiantes que querían cambiar el mundo poniendo flores en las bocas de los fusiles. Los ejércitos revolucionarios marxistas (si, ejércitos; con grados, himnos y formación militar proporcionada por La Habana) tenían como método ataques terroristas, la guerra de guerrillas y como fin la toma del poder y la instauración de una dictadura del “ploretariado” que, como hemos visto en todas las experiencias previas, de proletarias tenían poco. Estos grupos, de inspiración sobretodo guevarista, actuaron de forma conjunta en distintos países de Latinoamérica.

Es menester recalcar que, además de la guerrilla en Tucumán, los terroristas actuaban en los principales centros urbanos. Para quienes duden del accionar criminal de esta gente, les dejamos este video del 
CELTYV

Estela Martínez de Perón

Estela Martínez, esposa de Juan Domingo Perón y vicepresidente de la República Argentina, toma el lugar de presidente tras la muerte del General el
  1 de julio de 1974.Para ese entonces ya había elementos subversivos actuando desde hacía tiempo en el país. Es importante comprender que estos grupos estaban buscando derribar un gobierno ampliamente votado por el pueblo (la fórmula Perón-Perón ganó con el 61,85% de los votos).

El ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) de inspiración trotskista, guevarista e indigenista, se había asentado en Tucumán con el fin de crear una “zona liberada” y buscar reconocimiento internacional y, desde allí, avanzar hacia el resto del país. Montoneros también tenía presencia en la provincia. 

 Ante esta amenaza, el 6 de noviembre de 1974 Martínez de Perón decreta el estado de sitio con el fin de “erradicar expresiones terroristas y criminales.” Posteriormente, el 5 de febrero de 1975,  dicta el Decreto 261/75, que establecía una zona de emergencia en un sector de la provincia de Tucumán, con el fin de combatir militarmente a la guerrilla. El decreto autorizaba al ejército a “ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán” Estas medidas tuvieron un rotundo éxito, puesto que, según reconoce el Gral. Acdel Edgardo Vilas, Comandante de la Operación Independencia, la guerrilla en Tucumán fue prácticamente aniquilada.

Siendo evidente que la guerrilla estaba siendo controlada e iba camino a su total aniquilación por parte del gobierno de Martinez de Perón, hay quienes justifican el golpe utilizando como excusa la deteriorada situación económica del país en ese entonces que, con medidas como las del “rodrigazo” había generado el descontento de buena parte de la población. En principio, debemos destacar que posteriormente hubo procesos inflacionarios e hiperinflacionarios mucho peores, mayores tasas de desempleo, etc. y a nadie se le ocurrió plantear como salida un golpe militar (en los ’70 la pobreza era del 5%, hoy es de más del 50%, por ejemplo). Si había un desgaste político, en las elecciones previstas para octubre 1976 se podían elegir nuevas autoridades. Entonces ¿Por qué un golpe militar? La propia Estela Martinez de Perón nos da la respuesta “No es contra mí que hacen este golpe, es contra las chimeneas que levantó el General Perón.”

La junta militar

Autoproclamado patriotas, anticomunista, católico, etc. el gobierno de facto no fue –nada- de todo esto. Con un plan económico dedicado a aniquilar el país, estableciendo vínculos económicos con la Unión Soviética y estatizando una deuda adquirida por empresarios amigos (entre ellos el Grupo Macri) la junta militar les dio el pretexto a los gobiernos posteriores para desmantelar las fuerzas armadas y atacar la identidad nacional.

Es cierto que continuaron la lucha contra la subversión, pero no es cierto que para continuar dicha lucha era necesario tumbar el gobierno en funciones.

Se la daban liberales, pero estatizaron una deuda, se la daban de anticomunistas, pero, misteriosamente, la cúpula de Montoneros nunca fue tocada. Además, como podemos ver en el siguiente video, durante el gobierno militar la Argentina pasó a ser socio de la URRSS.




En resumen, podemos decir que previamente al golpe del ´76 había un gobierno que había llegado al poder con más del 60% de los votos, que había una situación económica delicada pero infinitamente mejor a la actual y que la guerrilla (integrada por ejércitos que querían hacerse del poder e instaurar una dictadura) estaba siendo diezmada. Luego, sin pretexto real alguno, la junta militar toma el poder, extiende el aniquilamiento a otros sectores de la sociedad que consideraba hostiles a sus planes, estatiza deuda privada, nos regala el concepto de “desaparecidos” que sería utilizado posteriormente por las organizaciones de “derechos humanos” y se retira así entregándole un cheque en blanco ya no a la izquierda armada, sino política.

Sobre las consecuencias del golpe y los 30.000 desaparecidos

Como ya dijimos, una de las principales consecuencias de la dictadura fue la estatización de la deuda en el año 1982, que los distintos gobiernos democráticos pagaron –y acrecentaron- sin chistar. Otra, es que el accionar clandestino de la junta dio lugar a todo tipo de incógnitas, como por ejemplo cual fue el alcance de la guerra, cuantas fueron las bajas, etc. Dando lugar a una disputa ideológica en torno al número de desaparecidos y al desmantelamiento de las fuerzas armadas.

Respecto al número, desde la Comisión para la Desaparición de Personas (CONADEP) en el libro Nunca Más se afirma “Si bien constan en los archivos de la CONADEP denuncias acerca de aproximadamente 600 secuestros que se habrían producido antes del golpe militar (...) es a partir de ese día que son privadas ilegítimamente de su libertad decenas de miles de personas en todo el país, 8.960 de las cuales continúan desaparecidas al día de la fecha”

En el siguiente video, podremos ver a Labraña (montonero) adjudicándose la creación de la cifra.


Así mismo, el actual presidente Alberto Fernández, quién pretende hoy penar a quien cuestione el número de 30.000, en una entrevista habló de “una guerra que nos dejó 10.000 desaparecidos”


Quien escribe, además de condenar la guerrilla, adhiere a las palabras de Jordán Bruno Genta (asesinado por el ERP en 1974) sobre el accionar del gobierno frente a la subversión  "Si se tiene que combatir debe hacerse a la luz y a cara descubierta y no desde la sombras con el rostro encapuchado" diría el profesor. "Las Fuerzas Armadas de la Nación deben apresar abiertamente a los guerrilleros, juzgarlos públicamente según las leyes de la guerra, condenarlos públicamente y, si fuera menester, fusilarlos públicamente."  Y condena la toma del poder por parte de la junta militar como así también sus medidas en materia económica, dirigidas a destruir el futuro de la Argentina.  


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