Juan Domingo Perón ¿Dictador?

Puesto que tomó relevancia política tras la irrupción de un gobierno militar, hay quienes llaman a Juan Domingo Perón “dictador” ¿Es esto así?


Por Emanuel Riff Bonino

Antes de hablar de la Revolución de 1943, debemos describir la situación política previa.

Sin entrar, por el momento, en debates respecto a la bonhomía del sistema democrático, es menester destacar que el gobierno predecesor a la revolución que colocaría a Juan Domingo Perón en un cargo político por primera vez, había llegado al poder mediante el fraude.

Para darnos una idea del nivel de sometimiento a Inglaterra que éste gobierno promovía, basta con recordar las palabras del entonces presidente Roberto Marcelino Ortiz en un encuentro en la Cámara de Comercio Argentino-Británica donde comentó que “Argentina tiene lazos y obligaciones con Inglaterra tan fuertes como las de la metrópolis y el resto del imperio.”

Tras la muerte de Ortiz, asume su vice Ramón A. Castillo que, en el marco de la segunda guerra mundial estableció que “Las libras obtenidas por la venta de carne a Inglaterra, deberán quedar en Londres hasta el final de la guerra.”

No obstante, y a contrapelo del programa gubernamental, la guerra llevó a las potencias a dedicarse a la producción de armas, dejando al mercado argentino desabastecido, lo cual derivó en un inevitable impulso para la industria nacional.

Al tornarse inminente el fin del conflicto internacional, el gobierno argentino creó el “Plan Pinedo”, el cual no tenía una visión verdaderamente proteccionista de la incipiente industria argentina, lo cual generó el descontento de un importante sector de la sociedad. Éste sector de la sociedad estaba integrado en buena parte por el movimiento obrero, cuyos líderes pertenecían adherían al anarquismo, el marxismo y el socialismo en sus distintas variantes.    

Se acercaban las elecciones y, dado que las mismas eran fraudulentas, se sabía que sería Patrón Costas quien decidiría los destinos de la Argentina.

Es en este marco de sometimiento a la corona inglesa, abandono de la industria nacional a una asegurada amarga suerte y fraude que un grupo de militares, mayormente del ejército, conocido como el G.O.U., el 4 de junio de 1943 toma el poder.




Hasta aquí podemos concluir en que el G.O.U. derroca un gobierno no democrático, ilegítimo por su origen (el fraude) y por sus fines (sostener el sometimiento a una potencia extranjera).

Arturo F. Rawson queda al frente de la Revolución iniciada el 4 de junio pero, tras presentar una nómina de ministros que no es del agrado del resto del G.O.U., es depuesto y nombrado en su lugar  al General Pedro Pablo Ramírez. Es sobre el final del mandato del General Ramírez donde el entonces Coronel Perón tiene su primer cargo político en el Departamento Nacional de Trabajo, un pequeño organismo del Estado que no tenía mucha importancia política y al cual elevaría al rango de Secretaría. Perón inicia desde aquí una relación con los dirigentes obreros, partidarios de la izquierda revolucionaria, es decir, enemiga del Estado, cooptándolos y aunándolos al movimiento nacional.   

Por su parte, durante el gobierno de Ramírez se reintrodujo la enseñanza religiosa optativa en las escuelas, se decretó la constitución de la primera sociedad mixta industrial, se fundó Industrias Químicas Nacionales para la explotación de las minas de azufre en la provincia de Salta y se creó el Fondo de Crédito Industrial, para proporcionar financiamiento barato y a largo plazo para el sector industrial.

En febrero de 1944 Ramírez es desplazado por Farrell. Juan Domingo Perón sería secretario de trabajo, ministro de guerra y vicepresidente durante su mandato. Es durante este periodo que la figura del Coronel Perón iría creciendo, al punto de que ya se empezaría a habla de “peronismo.” Es aquí también donde nace el concepto “peronismo antidemocrático.” Quizá a usted le suene de algún lado esta idea de tildar líderes populares de antidemocráticos y a sus detractores de amantes de la libertad… Bueno, el 19 de mayo llegó a Buenos Aires Spruille Braden, el nuevo embajador estadounidense, gran impulsor de esta idea.

El 19 de septiembre de 1945, toda la oposición se unió para manifestarse. La movilización se denominó “Marcha de la Constitución y la Libertad.” La marcha fue encabezada por dirigentes radicales, conservadores y marxistas. Partió desde el Congreso y se dirigió hasta el barrio Recoleta (sic).

Uno puede preguntarse cómo es posible que actores políticos en teoría tan disimiles marchen juntos. Más tarde, los acontecimientos echarían un poco de luz al respecto.

Después de que Estados Unidos embargara 400 millones en oro a nuestro país  y se llevara adelante la “Marcha de la Constitución y la Libertad Perón presentó la renuncia a todos sus cargos. El 11 de octubre Estados Unidos le pidió a Gran Bretaña que dejara de comprar bienes argentinos para producir la caída del gobierno.

Por presiones del nuevo ministro de guerra Eduardo Ávalos, el 12 de octubre, Perón fue detenido y llevado a la Isla Martín García. Fueron días ajetreados, se habló de su posible fusilamiento y, por su parte, la CGT había convocó a una huelga general para el 18 de ese mismo mes.

Hasta el momento podemos ver como el término “antidemocrático” fue adoptado para describir al peronismo por un montón de dirigentes de muy diverso signo político, que cuando pudieron gobernaron mediante el fraude, unidos inescrupulosamente tras el representante de una nación enemiga.

Como bien dijimos, la CGT había convocado a un paro para el día 18 de octubre, pero el 16 era día de pago, al dirigirse los obreros a cobrar se les informaba que, a contrapelo del decreto establecido por Perón, no se les pagaría el día 12, que era feriado. “¡Vayan a reclamarle a Perón!”

El 17 de octubre, conocido posteriormente como “El Día de la Lealtad” encontró a casi medio millón de argentinos pidiendo la libertad de Juan Domingo Perón. La presión popular posibilitó una negociación que tuvo como condiciones que Perón habla para calmar a los manifestantes y se retiraran, que el gabinete renunciara en su totalidad y Ávalos solicite su retiro. El acuerdo establecía que el gobierno convocara a elecciones libres para los primeros meses de 1946.


El 22 de octubre Perón comienza su campaña política, siendo su principal opositor… ¡Los Estados Unidos! Así es, en 1945, el embajador Spruille Braden comenzó a orquestar la unificación de toda la oposición en un frente antiperonista. Esta frente, cuyos integrantes parecían no conocer la vergüenza incluyó a los partidos Comunista, Socialista, a la Unión Cívica Radical, al partido Demócrata Progresista, al partido Conservador, a la Federación Universitaria Argentina (FUA) y a la Sociedad Rural, entre otros opositores.

Entre otras acciones políticas antiperonistas, Braden, violando del principio de no intervención en los asuntos internos de un país extranjero, publicó pocos días antes de las elecciones "El Libro Azul” donde se acusaba a Perón de colaborar con las potencias del Eje. Por su parte, quienes apoyaban a Perón publican "El Libro Azul y Blanco.” Es entonces cuando queda instalada la consigna “Braden o Perón”

Ante la inminente victoria de Perón, sus detractores, los que lo llamaban antidemocrático el 3 de febrero intentaron un atentado  contra su vida que no tuvo éxito. La Unión Democrática exigió la ocupación de Argentina por fuerzas militares lideradas por Estados Unidos; como así también la inhabilitación legal de Perón para ser candidato

Nada de todo esto impidió que Perón se haga con la victoria en elecciones reconocidas incluso por los vencidos opositores. En el año 1952, sería elegido por segunda vez, nuevamente en elecciones reconocidas por todos como limpias, con el 62% de los votos. Durante su gobierno se le dio la posibilidad de votar a un 50% de la población que no lo hacía hasta entonces: las mujeres. Gobernaría hasta ser depuesto en 1955 por un golpe que bombardeó población civil y mantuvo al peronismo proscripto por casi 20 años en nombre de la “democracia.”

Víctimas del bombardeo de Plaza de Mayo en 1955

Podemos concluir en que quienes llamaban dictador a Perón eran, como quedó obscenamente demostrado, títeres de los Estados Unidos. La práctica de los estadounidenses de presentarse como garantes de libertad ante gobiernos que no les rinden pleitesía es ya conocida. En nuestro país tuvo el apoyo de distintos partidos que no dudaron en reunirse bajo el ala del imperialismo norteamericano, demostrando que más grandes que sus diferencias era su alcahueterismo.

Si usted no conocía estos datos, estimado lector, y era de esos que llamaban “dictador” a Perón, ya puede cambiar el hábito y animar a otros a dejar de repetir las mentiras que propagó la embajada estadounidense.

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